viernes 11 de marzo de 2011

martes 6 de octubre de 2009

café

como un distante molusco

mi mente se disipa en las sombras del bar

la fauna que frecuenta estos sitios

me resulta por demás

estimulante


soy un Buda que ama el sonido

ondulado de las trompetas

un espíritu mestizo que esconde un volcán


mientras nadie tire del cordel

seguiré siendo este gran pararrayos

cuyo funcionamiento nadie comprende

miércoles 30 de septiembre de 2009

gorila

el plumaje fluvial de esos pájaros

su destino frondoso de revolotear

sobre las márgenes ambientadas

por una multitud de voces


alguien abre la ventana

y eso es lo que se encuentra


sólo por vivir allí

cualquiera lo consideraría

poco menos que un héroe

mientras que a los ojos de otros animales

pertenece a una extraña

subespecie del gorila

domingo 13 de septiembre de 2009

el púgil

la montaña guarda el carbón

que entre pelea y pelea

él transporta en su carretilla


es a la vez entrenamiento

y modo de ganarse la vida

mientras no llega la gloria


su compañero está sofocado

suda profusamente a pesar del frío

pero nadie teme

las parerdes de la mina están bien aseguradas



cuando llegue el momento

el púgil tomará algunas rocas

que usará para caldear su cuarto

la llama resultante será dorada


como la cerveza y los árboles

que en vida habitaban

esas mismas tierras

jueves 10 de septiembre de 2009

escena portuaria

las pulgas abundan en las inmediaciones

el marinero se rasca y martilla

asegurando los tablones de cubierta


en este clima el humor

se hace áspero y cambiante

entonces ríe, maldice

o escupe sobre la madera


y con razón

porque aferrar los cabos con este viento

es como sacarse la sortija

siendo en el pueblo el niño más pobre


el puerto desde aquí
parece un enjambre

de hombres, naves

y bienes que circulan

mucho más rápido que el alma

domingo 24 de mayo de 2009

Un elefante sabe muchas canciones

Las va cantando para sí, mientras recorre la sabana majestuosamente. No se siente más que una molécula felíz en un universo desfondado.

Todos los elefantes del planeta mantienen contacto telepático, conformando una red que nos sostiene y nos cuida.

Los elefantes de los circos, por ejemplo, son agentes encubiertos que nos miran con pena mientras ejecutan las estúpidas acciones que les encomendamos. Podrían irse en cuanto lo quisieran, pero permanecen en esa posición que es ideal para vernos de cerca sin suscitar sospechas.

A los elefantes no les preocupa el paso del tiempo. Cuando mueren van a parar a la sabana y la recorren con su andar cansino, a la par de sus congéneres vivos, en silencio y cantando.

martes 10 de marzo de 2009

aunque esté casi dormido

la bicicleta me lleva
de vuelta a casa
como el caballo
a mi abuelo
cuando tomaba demás

mientras el cielo ya
de color ámbar
trae alivio a la tarde
y premia
la paciencia entrerriana

todo vagabundo sigue a una estrella

y busca el secreto
verde de la isla

es liviano
pero está tenso como una cuerda

quiero decir
mientras el alma camina
el cuerpo está
casi dormido

lleva una serpiente
de piel espejada y
su mordedura

subo por un ascensor

y en el silencio
de la tarde

creo escuchar
un disparo

enseguida me alcanza
su delicado olor a pólvora

siempre viajo solo

la espuma del mar acaricia
mis pies descalzos
pero la vida del océano
se me escapa
como la voz de un oboe tras el monte

mi secreto

el ansia es un jinete temerario
y yo su cabalgadura

el sabor de los libros
el juego de la música
mi poca fortaleza

tu cuerpo es un enigma
y no hago más que errar
el camino

páginas y páginas
un río
con todos sus afluentes
que va a dar a mi cabeza

el pez

sube a la superficie
para ver
el punto en el tejido
de las cosas

se mantiene un rato
a flote y al final
siempre cede
a las branquias y al agua

suena una campana

levemente mecida por el viento
la luz del mediodía cae a pique
y corta
con el filo de un hacha
la dulzura agreste del verano

miércoles 8 de octubre de 2008

el custodio

Escribir es saltar de las filas de los asesinos

Franz Kafka


las gotas caen
despacio
sobre la terraza sucia

y en los charcos se refleja
el disparo oscuro del cielo

mientras tanto yo
en mi cuaderno delicado
y terrible
lo registro todo

como un custodio
en las sombras

Barón Rojo y su aeroplano

en el estruendo de las bombas
mi cuerpo magullado
sólo clama por cerveza

el cielo es un cactus
de espinas infectadas y yo
sólo un sonámbulo
que escribe frases en el aire

martes 19 de agosto de 2008

el día pasa despacio en mi bicicleta mientras hago malabarismos con naranjas

hay serenidad en las plantas
(las plantas siempre esperan el diluvio)
y cae la noche

como una persiana pesada
cae un caniche del piso doce
caen las nubes lentas
sobre las flores

cae la lluvia por un tobogán

cuento las gotas que veo
deslizarse por un hilo desganado

hilo de un mástil sin bandera

sábado 12 de julio de 2008

accidentes del tránsito

mientras sigo la corriente
y los demás
coches como astros
describen su órbita
una aguja
se clava en mi caparazón


el estruendo agudo de tu carta
me vuelve un mendigo
preso
en la espiral de tu música

viernes 27 de junio de 2008

Once

es mediodía y mis pasos
resuenan en su prisma fugaz

cuesta creer
que esto sea solamente
un retazo

de esos que mis paisanos amontonan
todo el tiempo sobre las veredas

jueves 30 de agosto de 2007

Un rastrojero sale a la luz


Por si no se lee bien en la imagen: martes 21 de agosto, 19.30hs, Bolivar y Estados Unidos (Territorio, Bar y Provisiones) San telmo. Los esperamos! (2)
* * *
Algunos links con poemas del libro:

lunes 20 de agosto de 2007

ars poética

colorless green ideas
sleep furiously

Noam Chomsky

¡oh, verdes ideas
incoloras que duermen
furiosamente
cómo quisiera
despertarlas con caricias
y hacerlas mías!

domingo 19 de agosto de 2007

Ultravioleta

para S.C.

Dicen que me expuse al sol del mediodía, que caí en la trampa del mar y el perfume salado del viento me atrajo, inevitable. La luz del sol es traicionera en nuestras costas: ya feroz, ya tímida o esquiva, siempre lleva al frío de la noche. Sin embargo, el ardor que deja el día es, a veces, suficiente para abrigar el paso por las calles en las que no te encuentro. Y aunque la arena desgaste, en tu ausencia, cada uno de mis actos y su lazo corredizo los ciña, en mi piel, esa aspereza siempre será dulce.