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Un elefante sabe muchas canciones

Las va cantando para sí, mientras recorre la sabana majestuosamente. No se siente más que una molécula felíz en un universo desfondado. Todos los elefantes del planeta mantienen contacto telepático, conformando una red que nos sostiene y nos cuida. Los elefantes de los circos, por ejemplo, son agentes encubiertos que nos miran con pena mientras ejecutan las estúpidas acciones que les encomendamos. Podrían irse en cuanto lo quisieran, pero permanecen en esa posición que es ideal para vernos de cerca sin suscitar sospechas. A los elefantes no les preocupa el paso del tiempo. Cuando mueren van a parar a la sabana y la recorren con su andar cansino, a la par de sus congéneres vivos, en silencio y cantando.

fin de año

Los artificios y el candor del hombre no tienen fin Jorge Luis Borges se desprende de un enjambre volátil mi canción como el pólen que flota en primavera y es la alegría de las flores pero en el fin de año ritual algunos hombres salen de sus casas mientras otros se hunden en un pantano son como el gólem al que un rabino dio hálito de vida inscribiendo en su frente la palabra emet, verdad pero al manifestarse su naturaleza monstruosa terminó extrayéndole un alef para dejarle sólo la terrible orden met, muere!

el púgil

la montaña guarda el carbón que entre pelea y pelea él transporta en su carretilla es a la vez entrenamiento y modo de ganarse la vida mientras no llega la gloria su compañero está sofocado suda profusamente a pesar del frío pero nadie teme las parerdes de la mina están bien aseguradas cuando llegue el momento el púgil tomará algunas rocas que usará para caldear su cuarto la llama resultante será dorada como la cerveza y los árboles que en vida habitaban esas mismas tierras

escena portuaria

las pulgas abundan en las inmediaciones el marinero se rasca y martilla asegurando los tablones de cubierta en este clima el humor se hace áspero y cambiante entonces ríe, maldice o escupe sobre la madera y con razón porque aferrar los cabos con este viento es como sacarse la sortija siendo en el pueblo el niño más pobre el puerto desde aquí parece un enjambre de hombres, naves y bienes que circulan mucho más rápido que el alma