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Paracelso



Has salvado a Frobenius, que es la mitad de mi vida, 
del mundo de las sombras
Erasmo de Róterdam


opio de Esmirna, azafrán cortado
canela de Ceilán, clavos de especia
y vino de Málaga

macérese por espacio de quince días
cuélese, exprímase
fuertemente y fíltrese

aférrese al pecho la botella
de láudano que liberará el alma
de su pocilga y del recuerdo fermentado

su piel de la de ella, sus ojos de su boca
sus oídos del sonido
ominoso de las pulseras

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mi secreto

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